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ANG1 – Concierto de Ángeles

Los ángeles de la guarda

Hace mucho tiempo en un mundo lejano lleno de colores, flores y hermosos paisajes, muchos niños jugaban. Ellos eran diferentes a los niños que conocemos, tenían alas y podían viajar a otros mundos cuando querían.

Una mañana, en uno de esos viajes uno de ellos vio a lo lejos algo extraño: un arco iris de color blanco. Entonces al niñito le dio mucha curiosidad y comenzó a volar muy rápido hacia el final de arco iris pensando que así sabría por qué tenía ese color. Luego de volar durante muchos días por fin llegó al final del arco iris. Pero quedó triste porque no encontró nada.

Cuando se estaba yendo, oyó un sonido. Se dio la vuelta y encontró una cajita muy extraña que había caído del cielo. Era redonda, parecía una pelota. “¿Qué será?, ¿qué habrá adentro?”, pensó el niñito. La abrió inmediatamente y encontró una llave bastante grande que estaba envuelta en un papel que decía Pedrito, la tomó y oyó una voz que le dijo: “¿Querías saber qué había al final del arco iris? Te lo voy a decir.

El arco iris de color blanco refleja mi bondad. Yo sabía que al ver el arco iris vendrías y sé también que todos los días te despiertas con ganas de cuidar a alguien pero que todavía no sabes por qué sientes eso.

“Usted debe ser Dios”. Mi mamá me ha hablado mucho de usted. Todos los días me despierto con ganas de cuidar a alguien pero todavía no sé por qué lo siento.

¿Usted me lo dirá?”, dijo el pequeñín.

Entonces Dios le dijo: “Eres muy afortunado. Esa caja que tú ves, espera por ti desde hace mucho tiempo. Desde ahora serás quien proteja a Pedrito, el cual es un niño de un planeta llamado tierra que acaba de nacer y que te necesita mucho. Vivirás con Pedrito todos los días de su vida. Cuando juegue, cuando coma, cuando estudie, cuando duerma; haga lo que haga tú estarás con él.

Y aunque no te verá, sentirá tu presencia y te querrá mucho.

Pero recuerda que para que estés muy cerca cuidándolo, él no debe portarse mal”.

Angelito: “Por fin entiendo todo. Y estoy muy feliz por poder cuidar a Pedrito. Está bien, lo haré, ¿pero la llave que encontré en la cajita para qué me servirá?”, dijo el niño con alas.

Y respondió la voz: “Esta es la llave de la bondad y sólo la usarás cuando veas que Pedrito se porta mal. Con ella, abrirás la puerta de su corazón y verás cómo empieza a ser bondadoso. Tú serás su ángel de la guarda“.

Entonces el angelito de la guarda se fue a despedir de su mamá. Le contó todo. Su mamá lloró mucho porque ahora sabía que no volvería a ver a su hijo nunca más. El angelito también lloró pero sabía que era la voluntad de Dios y además él quería cuidar a Pedrito. Abrazó fuerte a su mamá y partió.

Dios envía muchos ángeles de la guarda a cuidar a todos los niños de la tierra que nacen. Muchos ángeles de la guarda, todos los días, dejan todo lo que tienen y llegan al planeta tierra para cuidar a muchos niños. Por eso debemos portarnos bien y pensar en los ángeles que dejando a su mamá y todo lo que tenían, decidieron venir a cuidarnos porque nos quieren. No nos portemos mal, ya que cuando lo hacemos estamos alejamos y poniendo tristes a nuestro ángel de la guarda y a Dios.

Fuente: CuentosCortosParaNiños.com

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